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Categoría: Recursos

  • Mejora tu comunicación gracias a la asertividad

    Mejora tu comunicación gracias a la asertividad

    ¿Conoces el significado de asertividad? ¿Sabes en qué situaciones puede venir bien ser asertivo? Cuando algo te enfada mucho, ¿Eres capaz de expresar tu opinión de forma correcta y sin ser ofensivo?

    Gracias a la asertividad y el entrenamiento en habilidades sociales puedes ser capaz de comunicar tus pensamientos y demandas con franqueza y sin ser agresivo/a.

    La asertividad es la expresión honesta y directa de ideas y sentimientos, siendo justo y consecuente con uno mismo/a y sin perjudicar a la otra persona en este proceso comunicativo. En caso de conflicto, busca el compromiso para ambas partes, evita las respuestas agresivas que implican coerción, respetando los derechos y creencias tanto de uno mismo como el de los demás.
    Las personas que se comunican asertivamente ante un conflicto son capaces de responder con respuestas elaboradas expresando lo que sienten de manera sincera y profunda y suelen dejarse influenciar menos por el resto.

    ¿Te sientes identificado con ello? ¿Eres asertivo? ¿O sueles callar tus pensamientos por no ofender a la otra persona aunque esto le perjudique? 
    A continuación te mostramos 3 tipos de conducta que se pueden llevar a cabo dentro de una comunicación.

    CONDUCTA AGRESIVA

    Comunicarse de este modo supone defender sus derechos aunque perjudique a otras personas, no respeta los demás ni sus creencias u opiniones. Suelen estar a la defensiva y ser impredecibles y hostiles. Utilizan frases como “Por tu culpa…” o “Más te vale que…” por lo que suelen ser ofensivos.

    CONDUCTA PASIVA

    Estas personas no defienden ni respetan sus derechos propios, permiten que los demás decidan por ellas y no suelen conseguir sus objetivos por lo que no consiguen estar satisfechas. Acaban sintiendo frustración, infelicidad y ansiedad. Utilizan frases como “No importa…” “ ¿Te molestaría mucho que…?” De esta manera evitan los enfrentamientos y posibles desacuerdos pero acaban sintiendo una sensación de vacío, tristeza, percepción y  evaluación de sí mismos/as negativa.

    CONDUCTA ASERTIVA

    Comunicándose de manera asertiva, estas personas, son capaces de transmitir sus opiniones personales, creencias y sentimientos, adoptando una postura firme, clara y convincente. En las conversaciones se da un estilo mucho más claro y de colaboración, proporcionando un cierto respeto y consideración hacia aquellas personas que lo utilizan. Utilizan frases como “Me siento… cuando tú te comportas…” “Comprendo que tú… sin embargo yo…”. 

    Al expresar las opiniones de manera asertiva es posible que se reciban críticas, aún así debatiendo de manera abierta se pueden expresar con libertad y sentirse a gusto y bien consigo mismos, puesto que habrán conseguido actuar de acuerdo a sus principios y valores respetando al persona que tienen delante.
    Una vez conoces los beneficios de comunicarse de manera asertiva, intenta serlo  en tu día a día. Si desea recibir más información al respecto, no dudes en ponerte contacto con nosotros.

    JORDI CÓZAR RODRÍGUEZ
    Psicólogo colaborador en Clínica de Llago

  • Cómo cambiar la autoexigencia destructiva y convertirse en un “buen jefe”

    Cómo cambiar la autoexigencia destructiva y convertirse en un “buen jefe”

    Ante esta situación tan inesperada, como es la pandemia a causa del COVID-19, has podido sentirte de una manera que jamás habías vivido.
    Seguramente hayas desarrollado mayor preocupación por ir a lugares públicos como puede ser el cine o el teatro, te genere mayor ansiedad el hecho de ir a comprar al supermercado o coger el bus para ir al trabajo. Pero, ¿esto que has vivido puede estar generándote un trastorno de ansiedad, como es la agorafobia?

    La agorafobia es el miedo o la ansiedad intensa a estar en lugares públicos (transporte público), en una multitud, salir de casa solo, estar en espacios cerrados (como un ascensor), espacio abierto (estacionamiento) o hacer fila en el supermercado, alguna de estas situaciones puede generar importante ansiedad intensa unida a inseguridad y vulnerabilidad. La propia ansiedad se fundamenta en el miedo causante al percibir que no podrás recibir ayuda o irte si aumenta la angustia.

    Uno de los síntomas más frecuentes es que sientas la necesidad de que una persona cercana y de confianza te acompañe a sitios públicos, y muchas veces experimentes tal agobio y miedo que prefieras no salir de casa. Además, la ansiedad que se llega a sentir es desproporcionada a lo que es el peligro real que plantea la propia situación. 

    Por otro lado, el hecho de experimentar miedo a salir de casa o estar rodeada de gente por la posibilidad de contagiarte es normal. La diferencia entre padecer agorafobia o ansiedad normativa en respuesta a una situación puntual se centra en que un trastorno de ansiedad como la agorafobia genera un importante deterioro social, personal y fisiológico, que impide hacer la misma vida que antes hacías (debido al malestar, no a la situación externa). Por lo que si experimentas ansiedad en ciertas situaciones, pero no te afecta a la hora de ir a trabajar, ver a familiares o ir a comprar, tu preocupación en este caso es normal, ante la situación inesperada de pandemia que vivimos. Además, en la agorafobia,  el miedo y la evitación es continua, y dura típicamente seis o más meses.

    Actualmente, con las nuevas tecnologías, el tratamiento de la agorafobia puede resultar un poco menos desafiante. 

    En Clínica de Llago trabajamos con las herramientas más recientes y novedosas como es la Realidad Virtual, utilizada para trabajar en las fobias y miedos excesivos y recurrentes (como la agorafobia, o para el estrés intenso) mediante técnicas de relajación y mindfulness, bien a través del terapeuta, o con ayuda de las gafas de realidad virtual. Ésta ofrece de manera realista y personalizada la exposición a situaciones temidas (por ejemplo, estar en el metro lleno de gente para ir a trabajar). Esta técnica nos ofrece una oportunidad de vivir y experimentar situaciones que en la vida real no podrías vivir con tanta facilidad, donde tienes la posibilidad de explorar e interactuar con el entorno.

  • Fobia social

    Fobia social

    Los trastornos de ansiedad son muy frecuentes en la actualidad, siendo la fobia social el que mayor tasa de prevalencia tiene entre todos los trastornos de ansiedad, y el tercero de todos los trastornos mentales. Afectando en España a medio millón de personas.

    “Cuando tenía que relacionarme no sabía qué hacer o qué pensarían de mí. Tenía miedo al rechazo” “Me daba miedo el simple hecho de coger el tren o el metro por las aglomeraciones; pensaba que todo el mundo me miraba, lo cual me ponía nervioso y me daba dolor de tripa” “Intentaba evitar todas aquellas situaciones en las que atraía la atención, o ser lo menos llamativo posible”

    Todos solemos experimentar incertidumbre, ansiedad e inseguridad al conocer a personas nuevas, o en situaciones de hablar en público, por esa posible evaluación negativa que se puede hacer de nosotros. Pero, una vez roto el hielo, la mayoría logra convertir estos encuentros en una experiencia agradable. En cambio, las personas con trastorno de fobia social experimentan un grado de ansiedad mucho más elevado, lo que les hace sentirse aún más vulnerables e inseguros ante estas situaciones.

    ¿Qué es la fobia social?

    Se fundamenta en un miedo irracional y desproporcionado que surge en ciertas situaciones de interacción social, donde la persona está convencida de que actuará de manera inadecuada, ridícula o embarazosa, o incluso será evaluado negativamente por el resto. Esta convicción va acompañada de sensaciones físicas como taquicardia, calor, rubor, sudoraciones, temblores o sensaciones del estómago, los cuales, también, piensan que serán valorados de manera negativa.

    Estas personas tienden a protegerse evitando afrontar las situaciones o adoptando conductas de seguridad para que los demás no se den cuenta de lo que les está ocurriendo, por ejemplo: “si la persona teme que le vean sudar, llevará ropa ligera o no se quitará la chaqueta, o beberá bebidas frías” (conducta de seguridad). Todo ello puede llegar a ser muy limitante, afectando a nivel académico, laboral e incluso familiar, llegando al extremo de que la persona tenga que vivir recluida en su casa. Todo esto hace que la persona llegue a desarrollar un ciclo vicioso: 

    1. Ansiedad anticipatoria, antes de que el individuo deba afrontar la situación social temida
    2. Ideas de miedo y síntomas de ansiedad en la situación temida
    3. Rendimiento insatisfactorio real o subjetivo en la situación
    4. Todo ello generará más malestar y ansiedad anticipatoria en las próximas situaciones

    Vivimos en una sociedad en la que necesitamos relacionarnos con los demás en cada actividad que hacemos, pero ese deseo que solemos tener de formar parte de los grupos sociales, ser valorados y apreciados, en estas personas se ve disminuido, dando lugar a una baja autoestima y complejo de inferioridad.

    Por otro lado, cabría comentar cuál es el rol que ocupan hoy en días las redes sociales en la fobia social: ¿ayudan o perjudican? Hoy en día, continuamente estamos exponiendo nuestras vidas en las redes sociales, lo que lleva a que seamos probablemente evaluados.

    Se ha visto cómo estas continuas evaluaciones provocan cada vez más ansiedad, no estamos acostumbrados a que tanta gente juzgue lo que hacemos. Lo que lleva a que se empiecen a crear espacios surrealistas, donde se presenta una cara inversa a lo que ocurre realmente para no ser evaluados negativamente.

    No obstante, las redes sociales están siendo un elemento bastante útil para el tratamiento de fobia social, porque aportan al paciente un espacio virtual donde poder ensayar y enfrentarse al malestar que le pueden provocar diferentes situaciones sociales, antes de exponerse a la interacción social real.

    En cuanto al tratamiento terapéutico, sería conveniente, en primer lugar, que la persona tomase conciencia de lo que le pasa, para poder empezar a trabajar con ella. Y además de las exposiciones a diferentes situaciones sociales, se trabajaría con la autoestima, las habilidades sociales, así como el aprendizaje de diferentes estrategias de enfrentamiento a ese miedo irracional y control emocional.

    Elena García Martínez
    Psicóloga colaboradora en Clínica Dellago

  • Tipos de apego: el vínculo entre cuidador e hijo

    Tipos de apego: el vínculo entre cuidador e hijo

    El apego es un vínculo que surge principalmente entre un cuidador y su hijo. La gran mayoría de personas desarrollamos este vínculo tan especial con nuestras madres o nuestros progenitores, para posteriormente formarlo con los hijos/as. Y es que las madres y los padres son especiales, nos conocen y nos proporcionan seguridad.

    ¿En qué consiste este vínculo? ¿Todo el mundo desarrolla el mismo tipo de apego con sus madres o padres? ¿En qué consisten los tipos de apego, y por qué se dan?

    El apego es considerado el primer vínculo que formamos en nuestro ciclo vital. El contacto, la seguridad, la confianza y proximidad que los bebés desarrollan hacia sus madres son conductas de apego. Este vínculo comienza durante la gestación y es bidireccional (tanto de madre a hijo como de hijo a madre). Bowlby fue el primer autor que definió esta vinculación madre-hijo.

    Mary Aisworth, mediante sus investigaciones, dio a conocer que existían varios tipos de apego, y que éstos dependían de los tipos de crianza que utilizara la madre con su hijo/a.

    En primer lugar, podemos hablar de niños con apego seguro, cuando al estar cerca de su madre se sienten confiados y seguros para realizar conductas de exploración (jugar con juguetes, observar los objetos de la casa…). Cuando la madre se va, se ponen tristes e intentan buscarla, porque necesitan a su figura de confianza y seguridad. Ainsworth opina que este tipo de apego se da cuando la madre ha sabido ser sensible a las demandas de su bebé, y que por eso el niño ha mostrado confianza hacia su madre, porque sabe que ante una amenaza su madre estará ahí para socorrerlo. 

    Por el contrario, los niños con apego inseguro evitativo, realizan las mismas conductas esté o no presente su madre. No la buscan, o la ignoran, y tienen un comportamiento más independiente. Podríamos decir que no sienten esa necesidad de proximidad hacia la madre. Ainsworth afirma que este tipo de apego surge cuando la madre no ha sido sensible a las demandas de su bebé, y  por eso el niño ha aprendido inconscientemente a que no puede contar con su madre si le pasa algo, por lo que tiene una actitud más independiente.

    En tercer lugar, hay niños que desarrollan un apego ambivalente, es decir, algunas veces tienen conductas de proximidad hacia la madre y otras veces de rechazo. Esto se debe a que las pautas de crianza de la madre han sido inconsistentes, mostrándose muy sensible a las demandas del bebé en algunas ocasiones, pero  no en otras, lo que le crea confusión al bebé. 

    Entonces, ¿qué relación tiene el tipo de apego con las relaciones forjadas en la edad adulta? Se dice que el primer apego es importante porque es un factor determinante (pero no el único) de las relaciones futuras. Así pues, se ha demostrado que en muchas ocasiones un apego seguro en la niñez se convierte en apego seguro en las relaciones adultas, como por ejemplo en una relación de pareja. Lo mismo ocurre con los apegos inseguros.

    Sin embargo, que hayas generado un tipo de apego u otro hacia tus progenitores no te condiciona por completo en tus relaciones adultas, ya que influyen muchos factores en ello. Además, se sabe que la terapia psicológica resulta muy efectiva para mejorar una relación, y formar vínculos seguros con las personas que te rodean. 

    MARIA PUIGCERVER
    Psicóloga colaboradora en Clínica Dellago

  • Alexitimia y dificultad para identificar emociones

    Alexitimia y dificultad para identificar emociones

    ¿Alguna vez te has sentido incapaz de expresar cómo te sentías? Algunas personas viven esta situación constantemente, hasta el punto que les genera dificultades importantes con sus relaciones interpersonales. Este rasgo se llama alexitimia y afecta aproximadamente al 10% de la población según la Sociedad Española de Neurología (SEN). 

    La alexitimia, un término poco conocido pero relevante en la psicología y la salud mental, se refiere a la dificultad o la incapacidad para identificar, entender y expresar emociones de manera adecuada. Las personas que padecen alexitimia pueden parecer frías y distintas, e incluso dar la impresión que “no sienten nada”. Sin embargo, la alexitimia no implica una ausencia de emociones. Las personas con alexitimia pueden decir, verbalizar, una emoción, pero no describir el cómo la experimentan, el cómo sienten esa emoción. Por ejemplo, una persona con alexitimia podría decir que está triste, pero si le preguntas qué siente al estar triste, probablemente no sepa responderte.

    Al no poder reconocer o definir el bullicio de emociones que sienten, se ven incapaces de regular sus sentimientos. Esto conlleva a que fácilmente se vean abrumados por sensaciones que no entienden y que no puedan controlar, generando un alto nivel de sufrimiento emocional. 

    La alexitimia no es un diagnóstico como tal, sino que es un síntoma que suele acompañar a un amplio abanico de problemas relacionados con la salud mental: trastornos de personalidad (como el trastorno límite), trastornos del neurodesarrollo (como el trastorno del espectro autista), trastornos del estado de ánimo, trastornos de la conducta alimentaria, etc.

    Te preguntarás ahora: ¿esto tiene cura? Tratar o superar alexitimia puede ser un proceso largo y muy complejo dependiendo del nivel de gravedad de cada paciente. En la mayoría de ocasiones, no son los pacientes los que hacen el primer paso para poder iniciar un tratamiento. Su falta de comprensión de lo que les ocurre hace que no asocien sus problemas con un problema psicológico. Por tanto, la gran parte de casos de alexitimia que llegan a consulta se debe a la insistencia por parte de terceros. Dado que no es voluntario, la mayoría de veces, el tratamiento de la alexitimia es difícil si no existe una motivación por parte del paciente y el apoyo social será vital para el éxito de la terapia.

    En definitiva, la alexitimia es una condición compleja que puede afectar la calidad de vida de quienes la experimentan. Sin embargo, con el apoyo adecuado y las estrategias terapéuticas apropiadas, muchas personas pueden aprender a identificar y expresar sus emociones de manera más efectiva, lo que puede conducir a una vida más plena y satisfactoria. Si tú o alguien que conoces podría estar experimentando alexitimia, buscar la ayuda de un profesional de la salud mental es un paso importante para abordar esta condición y mejorar la salud emocional.

    MARIA PUIGCERVER
    Psicóloga colaboradora en Clínica Dellago

  • Tengo miedo a salir a la calle. ¿Es normal lo que me sucede o puedo padecer agorafobia?

    Tengo miedo a salir a la calle. ¿Es normal lo que me sucede o puedo padecer agorafobia?

    Ante esta situación tan inesperada, como es la pandemia a causa del COVID-19, has podido sentirte de una manera que jamás habías vivido.
    Seguramente hayas desarrollado mayor preocupación por ir a lugares públicos como puede ser el cine o el teatro, te genere mayor ansiedad el hecho de ir a comprar al supermercado o coger el bus para ir al trabajo. Pero, ¿esto que has vivido puede estar generándote un trastorno de ansiedad, como es la agorafobia?

    La agorafobia es el miedo o la ansiedad intensa a estar en lugares públicos (transporte público), en una multitud, salir de casa solo, estar en espacios cerrados (como un ascensor), espacio abierto (estacionamiento) o hacer fila en el supermercado, alguna de estas situaciones puede generar importante ansiedad intensa unida a inseguridad y vulnerabilidad. La propia ansiedad se fundamenta en el miedo causante al percibir que no podrás recibir ayuda o irte si aumenta la angustia.

    Uno de los síntomas más frecuentes es que sientas la necesidad de que una persona cercana y de confianza te acompañe a sitios públicos, y muchas veces experimentes tal agobio y miedo que prefieras no salir de casa. Además, la ansiedad que se llega a sentir es desproporcionada a lo que es el peligro real que plantea la propia situación. 

    Por otro lado, el hecho de experimentar miedo a salir de casa o estar rodeada de gente por la posibilidad de contagiarte es normal. La diferencia entre padecer agorafobia o ansiedad normativa en respuesta a una situación puntual se centra en que un trastorno de ansiedad como la agorafobia genera un importante deterioro social, personal y fisiológico, que impide hacer la misma vida que antes hacías (debido al malestar, no a la situación externa). Por lo que si experimentas ansiedad en ciertas situaciones, pero no te afecta a la hora de ir a trabajar, ver a familiares o ir a comprar, tu preocupación en este caso es normal, ante la situación inesperada de pandemia que vivimos. Además, en la agorafobia,  el miedo y la evitación es continua, y dura típicamente seis o más meses.

    Actualmente, con las nuevas tecnologías, el tratamiento de la agorafobia puede resultar un poco menos desafiante. 

    En Clínica de Llago trabajamos con las herramientas más recientes y novedosas como es la Realidad Virtual, utilizada para trabajar en las fobias y miedos excesivos y recurrentes (como la agorafobia, o para el estrés intenso) mediante técnicas de relajación y mindfulness, bien a través del terapeuta, o con ayuda de las gafas de realidad virtual. Ésta ofrece de manera realista y personalizada la exposición a situaciones temidas (por ejemplo, estar en el metro lleno de gente para ir a trabajar). Esta técnica nos ofrece una oportunidad de vivir y experimentar situaciones que en la vida real no podrías vivir con tanta facilidad, donde tienes la posibilidad de explorar e interactuar con el entorno.

  • Aprende a decir NO

    Aprende a decir NO

    ¿Cuántas veces has dicho SÍ a una actividad que realmente no querías hacer?
    ¿Cuántas veces te has sentido mal por no saber cómo controlar una situación así?
    Para muchos/as, las situaciones de este estilo acaban reduciéndose a dos cuestiones: decir que sí para que la otra persona no se enfade con nosotros/as, o decir que no y sentirnos desconsiderados y crueles.

    Sin embargo, hablar de lo que queremos y negociarlo realmente no provoca ningún daño en las relaciones personales. Todo lo contrario, mejora la relación y el vínculo sincero entre dos personas.

    Para aprender a decir no es esencial mejorar tus habilidades sociales y entrenar la asertividad.
    La asertividad es la habilidad de una persona a la hora de defender sus ideas y opiniones, y expresarlas,  obteniendo así  una serie de beneficios, teniendo en cuenta los derechos de la otra persona también.

    «Decir no» sirve para tener un mayor control de las interacciones sociales, aprendes a respetar tus decisiones, ayuda a aceptar la negativa de los demás, mejora la visión de ti mismo/a y aumenta la sensación de bienestar y autoeficacia. Además, produce una mejora en las relaciones interpersonales, como puede ser con tu familia, pareja, amistades…

    Como puedes ver, decir que no produce muchos beneficios también en ti mismo/a. Para ello, hay tres reglas que debes seguir para afirmarte ante alguien, que son:
    1. No justificarte, es decir, no dar razones o buscar excusas para no realizar una actividad.
    2. No derivar a otros temas puesto que puede provocar que finalmente no se trate el tema central.
    3. No no dar «demasiadas» explicaciones debido a que puede afectar a la claridad del mensaje.

    Si te ves presionado/a por la otra persona en una situación social, siempre puedes utilizar la técnica de disco rayado. Esta técnica consiste en repetir una y otra vez lo que piensas con un tono de voz suave y sin enfadarte, para evitar dar demasiadas explicaciones y justificarte indebidamente.

    La incapacidad de no poder afirmarte correctamente provoca consecuencias poco positivas y un deterioro en tus relaciones sociales y de ocio. Sin embargo, con la ayuda necesaria y con un adecuado aprendizaje, podrás ser capaz de comunicarte sin experimentar ese miedo o ansiedad a expresar como te sientes. 

    Marta González
    Psicóloga colaboradora en Clínica de Llago

  • Relajación tipo JACOBSON

    Relajación tipo JACOBSON

    Puedes practicar esta técnica tantas veces como quieras, cuantas más veces, mejor funciona. 

    No deja de ser una técnica de iniciación, la cual puede mejorarse mucho, en profundidad y efectividad. Se basa en generar tensión para «forzar» la relajación, al tiempo que cuadramos la respiración.

    Te recomiendo que te sientes con la cabeza apoyada y ambos pies en el suelo, o incluso te reclines o te acuestes.

    Si estás interesado/a en aprender técnicas de relajación, no dudes en ponerte en contacto conmigo.

    Si estás interesado/a en aprender técnicas de relajación, no dudes en ponerte en contacto conmigo.

    PAU PALAU DELLAGO
    Psicólogo General Sanitario

  • Relajación inducida

    Relajación inducida

    Puedes practicar esta técnica tantas veces como quieras, cuantas más veces, mejor funciona. 

    Es una técnica basada en la disociación y la sugestión, sencilla como técnica inicial, pero con gran capacidad para trabajar con ella de manera profunda. Los resultados, no sólo como relajación, sino como abordaje de miedos, o consolidación de decisiones (por ejemplo dejar de fumar) son espectaculares.

    Te recomiendo que te sientes con la espalda recta, la cabeza apoyada y ambos pies en el suelo, dejando las manos apoyadas sobre las piernas.

    Si estás interesado/a en aprender técnicas de relajación, no dudes en ponerte en contacto conmigo.

    PAU PALAU DELLAGO
    Psicólogo General Sanitario