×

Reserva tu cita

Selecciona el día y hora que mejor te convenga

Categoría: Autocuidado

  • Cómo eliminar pensamientos negativos

    Cómo eliminar pensamientos negativos

    ¿Por qué a veces nos fijamos en la parte negativa de lo que vivimos? ¿Por qué pasamos horas pensando sobre lo que nos puede pasar? Le damos vueltas y vueltas a lo mismo y todo ello nos hace sentirnos mal a nivel emocional.

    Vamos a explicar porqué, y vamos a explicar qué podemos hacer para ayudarnos a evitar este tipo de pensamientos.

    Nos ocurren cosas que despiertan nuestras emociones, interpretamos lo que vivimos de manera automática, pensamos en qué podría suceder ante ciertas situaciones y ello también despierta emociones, pensamos en las consecuencias, nos centramos en cómo nos va a afectar, y todo ello puede acabar derivando en ideas que escapan a nuestra razón consciente.
    Muchas veces no sólo es lo que sucede, sino cómo interpretamos lo que sucede, y cómo ello se asienta en nuestra mente

    Las ideas que se crean ante algo vivido o por vivir pueden establecerse en bucle, pero podemos aprender manejar y avanzar en esta situación y evitar este tipo de pensamientos en círculo que llamamos rumiaciones.

    Es muy importante que antes de realizar ninguna otra técnica sepamos detectar cuáles son los pensamientos negativos que tenemos.

    Los pensamientos negativos suelen ser catastrofistas, absolutistas y dicotómicos (o blanco o negro), magnificados, personalizados en uno mismo, generalizados a varios ámbitos, minimizando lo positivo, con expectativas poco realistas y de autoculpa. Veamos algunos ejemplos: “siempre hago esto mal, y lo seguiré haciendo así porque no puedo controlarlo”, “esto sólo me pasa a mí”, “no sirve de nada que lo intente, no va a funcionar”, “todo el mundo piensa igual de mí”, “parece enfadada, seguro que he hecho algo que le ha sentado mal”, … Y normalmente siempre hay elementos que derivan en ellos, debemos detectar también cuáles son los que nos llevan a desarrollar normalmente este tipo de pensamientos.

    Cuando detectamos un pensamiento negativo, si queremos mejorar y acabar con ellos, debemos hacernos ciertas preguntas para entender su naturaleza:
    – Evidencia: ¿es completamente real? ¿tengo evidencias para pensar que es así?
    – Gravedad: ¿qué consecuencias tendría si sucediera? ¿de qué manera me llegaría a afectar? ¿podría ocurrir y ser tan grave como parece?
    – Utilidad: ¿me ayuda pensar así? ¿me siento bien si pienso así? ¿qué consecuencias tiene darle tantas vueltas?

    Una vez detectamos este tipo de pensamientos es el momento de actuar. Comencemos con pararlos. Existe una técnica muy útil para parar esta rumiación constante que llamamos parada de pensamiento.
    Imagina que estás pensando en algo constantemente, y de repente oyes un ruido fuerte, un golpe, un grito. ¿A que en ese momento dejas tus pensamientos a un lado y actúas ante lo ocurrido? Pues bien, es algo similar.

    Como decíamos, el primer paso es detectar estas ideas irracionales, rumiaciones, o pensamientos en bucle. El segundo paso es elegir un estímulo u objeto neutro (cuanto más concreto mejor), que no despierte emociones en nosotros, o que, si lo hace, sean positivas, puede ser incluso una manzana, un parque, un lugar exacto, un objeto rutinario…
    Comenzamos, le damos vueltas a algo, vueltas y vueltas, y de repente, cuando nos damos cuenta de que estamos en ese bucle, pegamos un golpe a la mesa, un pellizco, un “¡para!”, para sacarnos de esa atención focalizada en el pensamiento.
    Directamente después fijamos la atención en ese estímulo neutro que habíamos elegido, nos fijamos en él, cómo es, sus detalles, para qué sirve…
    Bueno, al menos ya hemos dejado de pensar en lo mismo dándole vueltas. ¿Ahora qué?
    Vamos a actuar y ocupar este hueco en nuestra mente. Vamos a elegir una acción que impida seguir pensando en lo mismo, para que éste no vuelva a reaparecer, busquemos algo en lo que estar concentrados, una actividad ociosa, algo distractor.

    Para realizar esta técnica necesitamos tener cierto control sobre nosotros mismos, por lo que será muy importante aprender a darnos “autoinstrucciones” (instrucciones a nosotros mismos), pueden ser de ánimo como: “puedo hacerlo”, “voy a conseguirlo”, o incluso instrucciones sobre lo que vamos a hacer cuando este pensamiento nos aparezca: “pensar en esto no me ayuda, voy a hacer otra cosa”, “voy a terminar lo que estaba haciendo antes”, o incluso “no tengo pruebas reales para pensar así”.
    Este proceso será más fácil y rápido cada vez, lo detectaremos antes y aprenderemos a ocupar nuestra mente con otro tipo de pensamientos.
    ¿Qué debemos hacer a continuación?
    Fijémonos en las cosas positivas, centrémonos en lo que nos hace sentir bien, o incluso demos a esos pensamientos negativos la forma positiva que nos guste, cómo uno de nuestros pensamientos positivos puede eliminar el negativo, cómo pueden salir de nuestro cuerpo y mente y, lo más importante, cómo podemos obtener control sobre ellos.
    Ya tenemos un pequeño paso para empezar a neutralizar estos pensamientos negativos, ¡comencemos a practicar!

    Andrea Juste
    Psicóloga colaboradora en Clínica de Llago

  • Alimentación consciente en los tiempos de hoy

    Alimentación consciente en los tiempos de hoy


    Vivimos en un mundo lleno de prisas, aprendamos a tomarnos un momento para cuidarnos desde la alimentación.

    Nuestra alimentación ha cambiado enormemente en los últimos siglos, actualmente siempre tenemos disponible una abrumadora cantidad de opciones para alimentarnos, algunas son más saludables, otras menos, unas más naturales, otras más procesadas… Y en un mundo en que todos parecemos ir siempre con prisa optamos por las opciones más rápidas y fáciles de preparar, las cuales no siempre son las mejores para nuestro organismo.
    La suma de estos factores ha llevado a un histórico aumento de los problemas de sobrepeso y las enfermedades cardíacas, hepáticas y pancreáticas así como varios tipos de cáncer. Vivimos más que nunca, cada década la esperanza de vida aumenta pero, ¿qué hay de la calidad de vida?

    Nuestro cuerpo tiene la capacidad de sanarse a sí mismo y muchas enfermedades ya mencionadas disminuyen si se sigue una dieta equilibrada, llena de nutrientes, con alimentos lo más naturales posibles y bajo consumo de grasas. ¿Qué tal si pensamos en los hábitos que seguimos en la alimentación? ¿Qué tal si cambiamos algunos aspectos? Por ejemplo, siguiendo con las grasas, éstas deberían representar el 30% de las calorías totales ingeridas diariamente, y de ese 30%, como máximo el 10% es aceptable como grasas saturadas. Es decir, si nuestra ingesta diaria es de 2000 kcal, sólo 600 kcal deberían provenir de lípidos o grasas y de esas, 200 kcal de grasas saturadas.

    Otros aspectos a los que podríamos atender, mientras comemos, ya sea por las prisas o por la costumbre, es el conocido “piloto automático”. La mayoría de veces no somos conscientes de lo que comemos, lo hacemos de manera automática (como cuando conducimos por una carretera que conocemos, lo hacemos sin prestar verdadera atención), en todo caso, pensamos en ello después de haber comido y entonces aparecen pensamientos de reproche y culpabilidad como: “debería haber comido menos”, “ésto no es muy sano”, “me había prometido comer más verdura”, etc. Es aconsejable tomar consciencia de lo que comemos, prestarle atención. ¿Cómo? Desactivando el piloto automático, centrándonos en el momento presente, en qué comemos, explorando esas sensaciones, el cómo sabe, cómo nos hace sentir, qué aporta a nuestro cuerpo…

    Ya que nuestras costumbres son más diferentes a éstas, es normal que cueste hacer ese cambio hacia una mayor consciencia al principio, estamos acostumbrados a comer viendo la tele, hablando con otros, o pensando en nuestras cosas, pero podemos también trabajar la atención plena, poco a poco. Los cambios bruscos no son necesarios al principio, podemos prestar atención a nuestra alimentación, y así ir notando cómo al ser más conscientes de lo que comemos, de cómo esto beneficia o daña a nuestro organismo, comeremos mejor, porque eso nos hace sentir bien, contribuye a un mayor estado de salud y bienestar.

    Hablamos de cambios en hábitos y rutinas, que serán duraderos si así los acabamos instaurando. Hablamos de ser siempre conscientes de lo que comemos, los beneficios, como la mejora de la salud, el mejor estado de las arterias, la pérdida de peso y demás, irán llegando. Tampoco es aconsejable agobiarse y buscar metas rápidas, ya que hacer cambios en el estilo de vida y en cosas que llevamos haciendo desde que nacimos no es fácil, pero es posible con esfuerzo y determinación.
    Este camino puede ser más llevadero con apoyo social, si se comparte, sobretodo con gente con los mismos intereses, para recibir y dar consejos, experiencias y sentir que no estamos solos. Si eso no es suficiente o sentimos que nos cuesta demasiado, entonces podemos acudir a profesionales, como psicólogos especializados en mindfulness y/o ansiedad y nutricionistas.

    Atención a lo que comemos, a nuestro cuerpo y nuestra mente, con consciencia, trabajando cada día, poco a poco.

    Angela Carro
    Psicóloga colaboradora en Clínica de Llago

  • Del trastorno por atracón a la bulimia nerviosa

    Del trastorno por atracón a la bulimia nerviosa


    En el anterior post hablamos sobre el trastorno por atracón y pusimos el ejemplo de una persona que tras la cena de navidad había ido a la nevera, en principio a picotear un poco de la comida que había sobrado, pero acababa con la ingestión de mucha cantidad de comida y con la sensación de pérdida de control, el ejemplo que pusimos terminaba ahí.
    Vamos a retomar ese ejemplo, si la persona después de darse el atracón procediera a realizar lo que llamamos comportamientos compensatorios (inducirse el vómito, tomar laxantes, hacer ejercicio de alta intensidad durante mucho tiempo, o ayunar los días posteriores) para deshacerse de toda la comida y calorías consumidas que considera excesivas, entonces pasaríamos a hablar de bulimia nerviosa.

    Además de los episodios de atracones y consiguientes conductas compensatorias, la bulimia tiene otros rasgos característicos, vamos a verlos:

    La idea de perder peso/estar delgado se convierte en una idea sobrevalorada, se le da mucha más importancia de la que tiene y la persona rige su vida entorno a estar delgada y/o perder peso porque cree que cuando lo consiga será feliz.
    Esta idea influye en la autoevaluación que la persona hace de sí misma, viéndose negativamente si no está en el peso que considera óptimo (el cual suele estar muy por debajo de su IMC saludable). La autoevaluación negativa se generaliza a otros aspectos de su vida y se juzgan a sí  mismos como mediocres, perdedores, débiles…
    La baja autoestima y la inseguridad son factores claves en el desarrollo y mantenimiento del trastorno bulímico.

    La idea de perder peso/estar delgado se convierte en una idea sobrevalorada, se le da mucha más importancia de la que tiene y la persona rige su vida entorno a estar delgada y/o perder peso porque cree que cuando lo consiga será feliz.
    Esta idea influye en la autoevaluación que la persona hace de sí misma, viéndose negativamente si no está en el peso que considera óptimo (el cual suele estar muy por debajo de su IMC saludable). La autoevaluación negativa se generaliza a otros aspectos de su vida y se juzgan a sí  mismos como mediocres, perdedores, débiles…
    La baja autoestima y la inseguridad son factores claves en el desarrollo y mantenimiento del trastorno bulímico.

    Este trastorno es mucho más común en mujeres que en hombres (10:1) y suele aparecer durante la adolescencia o inicio de la juventud, tal vez porque es cuando las mujeres son más conscientes del aspecto físico y la presión que ejerce la sociedad para verse dentro de unos ciertos límites.
    Hablamos de bulimia nerviosa no solo cuando existe un episodio de atracón y alguna conducta compensatoria, sino cuando este tipo de comportamientos se producen una vez a la semana durante, al menos, tres meses.

    Se trata de un trastorno muy común dentro de los trastornos de la conducta alimentaria, que puede dar lugar a arritmias cardíacas, problemas en los dientes, cálculos renales e insuficiencia renal debido a la falta de nutrientes. Requiere de atención psicológica, ya que puede llegar a ser muy grave, de ahí la importancia de su detección precoz, el apoyo familiar y social y una pronta intervención.

    Angela Carro
    Psicóloga colaboradora en Clínica de Llago

  • Estoy bien, de verdad

    Estoy bien, de verdad

    – Hola, ¿cómo estás? ¿Qué tal?
    – Bien ¿y tú?
    – No tienes buena cara, ¿todo bien?
    – Estoy bien, de verdad –respondes, mientras apartas la mirada.

    ¿Cuántas veces hemos vivido esta situación? Bien siendo nosotros uno, o el otro interlocutor. Esa frase para no dar explicaciones, y para no abrirnos ni mostrar nuestro malestar.
    Hemos acostumbrado a esconder las emociones que etiquetamos como “negativas”, por diferentes razones, pero preferimos mantenerlas para nosotros mismos e, incluso, llegar a bloquearlas. Solemos pensar que si actuamos así desaparecerán, que si no les prestamos atención terminarán por irse y podremos seguir atendiendo al resto de emociones “positivas”.
    Es algo en lo que nos equivocamos. Ya os dimos más información sobre esto en los artículos ya publicados en nuestro blog sobre la somatización y los dolores físicos que aparecen por causas psicógenas, pero vamos a ampliar ciertos aspectos.

    Al esconder estas emociones y no escucharlas, el cuerpo intenta tomar otras vías para llamar nuestra atención y “digerir” eso que nos hace sentir mal, como por ejemplo experimentar presión en el pecho, dolor de cabeza, tensión muscular, e incluso problemas de digestión o cambios en el apetito. Cuando estas alertas aparecen, lo mejor es escucharlas, ser conscientes de su existencia, aceptarla como algo que nos está dando información útil, buscar la causa del porqué están ahí, para entonces emprender la acción necesaria si así lo creemos conveniente.

    Mindfulness, por ejemplo, ayuda en todo este proceso. Al entrenar una actitud consciente y atenta, a la vez que amable, escuchamos lo que sucede en nuestro interior, aceptamos que está presente y nos está dando información sobre el estado actual de nuestro ánimo.
    Por otro lado, estaría bien preguntarnos cuál es la causa por la que tendemos a esconder estas emociones, justo al contrario que las positivas. Si experimentamos felicidad, gozo, sensación de logro… ¡necesitamos compartirlo para hacerlo más realidad aún!

    Y qué pasa si lo que experimentamos es tristeza? El cuerpo tiende a recogerse sobre sí mismo, busca cariño que, perfectamente, podemos darnos a nosotros mismos siempre que lo escuchemos, pero también es un cariño que van a poder darnos los que nos rodean.
    Una de los mayores indicadores de bienestar es el apoyo social, y una de las mejores actuaciones ante las emociones “negativas” es drenarlas, sacarlas, y vivirlas.
    Aceptar y saber cómo me siento es el primer paso para seguir adelante y actuar en consecuencia.
    Una vez me dijeron una frase que todavía recuerdo, era algo así:
    “Las lágrimas que no salen, enferman todo lo que tocan en su camino.”

    Andrea Juste
    Psicóloga colaboradora en Clínica de Llago

  • Cómo desarrollar mejores hábitos

    Cómo desarrollar mejores hábitos

    Desarrollar nuevos hábitos o cambiar los que ya tenemos puede ser una tarea difícil. Los cambios no vienen como caídos del cielo (aunque eso nos podría hacer más fácil la vida) sino que son producto de mucho esfuerzo y constancia. En el último post hablábamos de la existencia de hábitos mentales que pueden ser modificables, en este artículo nos centramos en hábitos más físicos, importantes también para nuestra salud (física y mental).
    Todo cambio empieza con un propósito. Te damos algunas claves para ayudarte a que el cambio de “quiero” a “hago” sea más sencillo.

    Todo edificio está formado por muchos ladrillos

    Nuestros hábitos no cambian completamente de un día para otro, es necesario ir poco a poco, es recomendable que la meta final se descomponga en metas más pequeñas y asumibles. Por ejemplo, pasar de no hacer casi deporte a querer ir 5 veces a la semana puede ser algo demasiado extremo, podemos comprometernos a ir 2 o 3 días por semana, o casi todos los días un poco de ejercicio y actividad física, e ir aumentado ese tiempo a medida que nos sintamos más capaces.

    Ten tu objetivo a la vista… literalmente

    Es bueno tener objetos al alcance de la vista que nos recuerden cuál es el hábito que queremos establecer o mantener, y que nos hagan mantener esa idea en nuestra mente. No es necesario que sean cosas muy aparatosas, puede ser la bolsa del gimnasio en un lugar visible, la tarjeta del mismo que podemos llevar en la cartera, o una imagen de fondo de pantalla que nos haga pensar en el gimnasio/hacer deporte/comida saludable.

    Que todo fluya

    Si repites semana tras semana los mismos pasos, finalmente el hecho de hacer uno te llevará al siguiente, que a su vez te llevará al siguiente, es muy probable que así llegues a automatizar y asociar este proceso. El primer día que te levantes temprano para ir al gimnasio será duro, o la primera semana que intentes comer más saludable puede darte pereza, aún así, al haberlo hecho varias veces, se va a convertir en una nueva rutina. La clave es la constancia.

    Presiónate, pero sin llegar a explotar

    Está muy bien forzarte a ti mismo a hacer ejercicio las veces que te has propuesto por semana, pero no podemos olvidar que somos humanos y que tenemos días buenos y no tan buenos, por lo tanto, si un día te encuentras muy cansado, has tenido un día duro y realmente no tienes fuerzas, no pasa absolutamente nada, pásalo al día siguienteCéntrate también en tu mejora semanal, o mensual, has conseguido establecer esta rutina y esto es lo importante para mantener los nuevos hábitos.

    Finalmente, hay muchísimas cosas que puedes hacer para desarrollar mejores hábitos en tu ejercicio y alimentación, así como a nivel mental, aquí tan solo hemos apuntado algunas de ellas, no olvides que hay más.
    Si algo te funciona es perfectamente válido, sigue haciéndolo.

    Ángela Carro
    Psicóloga colaboradora en Clínica de Llago

  • Aprender de la soledad

    Aprender de la soledad

    Hoy en día las personas estamos acostumbradas a que nuestra atención esté enfocada (pero dividida) a un gran número de estímulos y objetos externos, como pueda ser la televisión o las redes sociales. Si, por ejemplo, nos sentimos solos y decidimos encender la televisión para, en busca de un estímulo, entretenernos y olvidar que estamos huyendo de la soledad, cuando se apague la televisión, nuestra gran enemiga seguirá ahí, en el mismo sitio donde la dejamos, provocándonos el mismo nivel de malestar, ansiedad o dolor.

    ¿Y si le damos la vuelta, y por un tiempo dejamos que pase a ser nuestra amiga?
    Si una persona no ha experimentado la soledad y no ha sabido estar bien en ella, posiblemente busque desesperadamente otra compañía. Sea quien sea, por el simple hecho de existir y aparecer, ya consigue saciar esa necesidad de no estar solo consigo mismo.
    Vamos a darle la vuelta a ese sentimiento. Si dejamos de ver la soledad como algo negativo y la convertimos en una oportunidad para conocerse a uno mismo, conseguiremos elegir relaciones de calidad con otros/as.
    Puede que lo que venga a la mente al pensar en actuar así es egoísmo, por el hecho de querer buscar personas que nos beneficien y nos ayuden en nuestra transformación y crecimiento personal, pues es una prueba de coherencia, inteligencia y afán de superación en nuestra vida.

    Estar solo no está relacionado con fracaso, sino con oportunidad.
    ¿Cómo aprendo a estar solo?
    Bien, primero de todo deberíamos analizar las relaciones de amigos y familia que tenemos y ver que nos aportan. En ocasiones nos daremos cuenta que alguien nos limita, o intoxica las demás interacciones.
    A lo largo de tu vida ¿no has querido hacer algo en soledad, pero al tener pareja o estar con amigos no has podido? Bien, es el momento de hacer tu lista mental de cosas pendientes, y hacerlas. No pospongas ese libro que dijiste leer, o no dejes de lado proyectos que para ti tienen importancia.
    También puedes conectar con el exterior, salir de tu refugio en casa para ver qué te puede ofrecer la naturaleza, tu barrio o tu ciudad. Aprovecha el tiempo, también, para organizarte y hacer ejercicio o tomar el aire fresco y el sol matutino.

    Por último, si al tomar esta opción de aislarte, encuentras que hay cosas que dan muchas vueltas en tu cabeza, o pensamientos que te preocupan, tal vez está apareciendo algo que estabas evitando a lo que le dabas la espalda. Entonces, quizás, si necesitas ayuda de un profesional puede ser un buen momento para empezar este proceso de cambio y mejora.
    “Sólo salgo para renovar la necesidad de estar solo” Lord Byron (1788-1824).

    Pau Vayá
    Psicólogo colaborador en Clínica de Llago

  • Consejos para superar el duelo -SENTIRSE TRISTE NO ES MALO-

    Consejos para superar el duelo -SENTIRSE TRISTE NO ES MALO-

    Perder a un ser querido es algo por lo que tarde o temprano todos vamos a pasar, es doloroso y va acompañado por el proceso de duelo: un proceso complicado que cada persona vive de una forma, pero, por lo general, está caracterizado por intensa tristeza y sensación de pérdida, a veces también aparecen sentimientos de culpa o enfado.
    El duelo, posiblemente, no sea el episodio más agradable de nuestras vidas, pero es necesario procesarlo para ayudarnos a superar la pérdida. En este post vamos a mencionar algunas claves que te pueden ayudar a sobrellevarlo mejor. Es importante tener en cuenta que si tras un año la pena y el dolor no han disminuido, sino que se han intensificado, es recomendable acudir al psicólogo, ya que puede ser un duelo complicado.

    Aquí van algunos consejos que tal vez te puedan ayudar:

    ➢      Acepta tus emociones: estar triste, enfadado, frustrado o agotado (o cualquier otra emoción que aparezca) durante el duelo es natural, no hay que reprimirlas sino aceptarlas, trabajar con ellas, sentirlas.

    ➢      Busca la complicidad de tu círculo más cercano: no es beneficioso aislarse o encerrarse en uno mismo. Poder hablar con otros te ayudará a sentirte apoyado, esas personas te pueden ayudar con consejos o símplemente escuchándote, dejando que expreses todas tus emociones y pensamientos, algo que, como verás, resulta muy liberador.

    ➢      Recuerda los buenos momentos: los últimos días de una persona, sobre todo si ha fallecido por alguna enfermedad, no suelen ser agradables. Intenta centrarte en los buenos recuerdos, los momentos felices que compartisteis, todo lo que esa persona te ha aportado. Quedarte con lo malo solo te va a doler más, trata de focalizarte en lo positivo, que cuando recuerdes a esa persona la primera imagen que se te venga a la cabeza no sea de cuando estaba enfermo, debilitado, sino una en que sea feliz, esté riendo o cualquier otro momento que recuerdes con cariño.

    ➢      No descuides tu salud: dormir las horas necesarias, comer de manera equilibrada y hacer ejercicio, ya sea ir al gimnasio o salir a dar una vuelta, te ayudarán a sentirte mejor.

    ➢      Tómate el tiempo que necesites: superar el duelo en 3 meses no es ni mejor ni peor que hacerlo en 9, cada persona necesita un tiempo. Concédetelo, es mejor superar bien el duelo con sus altibajos que no superarlo y se quede como una espina clavada.

    En conclusión, escúchate, cuídate y date lo que sientas que tu cuerpo te pide, estás en un proceso de adaptación y hay que ser paciente con ello. Y, al mismo tiempo, haz cosas que te hagan sentir bien, no llegues a descuidarte.

    Ángela Carro
    Psicóloga colaboradora en Clínica de Llago

  • Técnicas y estrategias de afrontamiento

    Técnicas y estrategias de afrontamiento

    El afrontamiento es el conjunto de estrategias mentales y comportamentales que utilizamos para gestionar las demandas internas (por ejemplo: emociones) o externas (por ejemplo: exámenes) que percibimos como excesivas, es decir, son técnicas que nos ayudan a rebajar y manejar los niveles de estrés.
    No hay una única y mejor técnica de afrontamiento, todas ellas funcionan y lo harán mejor o peor en función de la situación y la persona.
     
    Vamos a resaltar las principales técnicas, así como un ejemplo de ellas.

    Las estrategias centradas en el problema

    Ante situaciones en que percibimos el estrés como controlable, están orientadas hacia la tarea, se basan en ver cómo el problema se puede solucionar o modificar para que sea más conveniente.
    Ejemplo: Dividir la tarea problemática en tareas más pequeñas y asumibles, como los escalones de una escalera, es más fácil subirlos cuando no  son exageradamente grandes.

    Las estrategias centradas en las emociones

    Para situaciones en que percibimos el estrés como incontrolable y entonces debemos trabajar sobre nosotros mismos, reconociendo nuestras emociones y aprendiendo a manejarlas.
    Ejemplo: Intentar mantener una visión realista, no dejarnos llevar por el pesimismo, pensar en todo lo que ya hemos logrado, o en lo capaces que somos.

    Las estrategias basadas en el distanciamiento

    A veces sentimos que ahora mismo no podemos lidiar con algo y decidimos “ocuparnos de ello más tarde”, debemos entonces usar ese tiempo extra para ordenar nuestras emociones, reconocer la situación, planificar el mejor plan de actuación  y hacer acopio de nuestros recursos personales.
    Ejemplo: Leer o hacer deporte un rato para dejar que nuestra mente desconecte del problema y volver con más fuerza.

    Es importante tener en cuenta que no es necesario anclarse a una única técnica de afrontamiento, dependiendo de cómo nos sintamos y/o de cómo evolucione la situación es muy importante ir adaptando nuestra forma de afrontarla. Por otro lado, tampoco podemos olvidar que somos seres sociales y, como tales, podemos y debemos buscar apoyo social (parientes,amigos, parejas, especialistas…) en momentos difíciles, ya que simplemente este contacto nos va a beneficiar, tanto por la sola compañía, como para ver la situación desde otros puntos de vista. 

    Ángela Carro
    Psicóloga colaboradora en Clínica de Llago

  • Mejora tu comunicación gracias a la asertividad

    Mejora tu comunicación gracias a la asertividad

    ¿Conoces el significado de asertividad? ¿Sabes en qué situaciones puede venir bien ser asertivo? Cuando algo te enfada mucho, ¿Eres capaz de expresar tu opinión de forma correcta y sin ser ofensivo?

    Gracias a la asertividad y el entrenamiento en habilidades sociales puedes ser capaz de comunicar tus pensamientos y demandas con franqueza y sin ser agresivo/a.

    La asertividad es la expresión honesta y directa de ideas y sentimientos, siendo justo y consecuente con uno mismo/a y sin perjudicar a la otra persona en este proceso comunicativo. En caso de conflicto, busca el compromiso para ambas partes, evita las respuestas agresivas que implican coerción, respetando los derechos y creencias tanto de uno mismo como el de los demás.
    Las personas que se comunican asertivamente ante un conflicto son capaces de responder con respuestas elaboradas expresando lo que sienten de manera sincera y profunda y suelen dejarse influenciar menos por el resto.

    ¿Te sientes identificado con ello? ¿Eres asertivo? ¿O sueles callar tus pensamientos por no ofender a la otra persona aunque esto le perjudique? 
    A continuación te mostramos 3 tipos de conducta que se pueden llevar a cabo dentro de una comunicación.

    CONDUCTA AGRESIVA

    Comunicarse de este modo supone defender sus derechos aunque perjudique a otras personas, no respeta los demás ni sus creencias u opiniones. Suelen estar a la defensiva y ser impredecibles y hostiles. Utilizan frases como “Por tu culpa…” o “Más te vale que…” por lo que suelen ser ofensivos.

    CONDUCTA PASIVA

    Estas personas no defienden ni respetan sus derechos propios, permiten que los demás decidan por ellas y no suelen conseguir sus objetivos por lo que no consiguen estar satisfechas. Acaban sintiendo frustración, infelicidad y ansiedad. Utilizan frases como “No importa…” “ ¿Te molestaría mucho que…?” De esta manera evitan los enfrentamientos y posibles desacuerdos pero acaban sintiendo una sensación de vacío, tristeza, percepción y  evaluación de sí mismos/as negativa.

    CONDUCTA ASERTIVA

    Comunicándose de manera asertiva, estas personas, son capaces de transmitir sus opiniones personales, creencias y sentimientos, adoptando una postura firme, clara y convincente. En las conversaciones se da un estilo mucho más claro y de colaboración, proporcionando un cierto respeto y consideración hacia aquellas personas que lo utilizan. Utilizan frases como “Me siento… cuando tú te comportas…” “Comprendo que tú… sin embargo yo…”. 

    Al expresar las opiniones de manera asertiva es posible que se reciban críticas, aún así debatiendo de manera abierta se pueden expresar con libertad y sentirse a gusto y bien consigo mismos, puesto que habrán conseguido actuar de acuerdo a sus principios y valores respetando al persona que tienen delante.
    Una vez conoces los beneficios de comunicarse de manera asertiva, intenta serlo  en tu día a día. Si desea recibir más información al respecto, no dudes en ponerte contacto con nosotros.

    JORDI CÓZAR RODRÍGUEZ
    Psicólogo colaborador en Clínica de Llago

  • Cómo cambiar la autoexigencia destructiva y convertirse en un “buen jefe”

    Cómo cambiar la autoexigencia destructiva y convertirse en un “buen jefe”

    Ante esta situación tan inesperada, como es la pandemia a causa del COVID-19, has podido sentirte de una manera que jamás habías vivido.
    Seguramente hayas desarrollado mayor preocupación por ir a lugares públicos como puede ser el cine o el teatro, te genere mayor ansiedad el hecho de ir a comprar al supermercado o coger el bus para ir al trabajo. Pero, ¿esto que has vivido puede estar generándote un trastorno de ansiedad, como es la agorafobia?

    La agorafobia es el miedo o la ansiedad intensa a estar en lugares públicos (transporte público), en una multitud, salir de casa solo, estar en espacios cerrados (como un ascensor), espacio abierto (estacionamiento) o hacer fila en el supermercado, alguna de estas situaciones puede generar importante ansiedad intensa unida a inseguridad y vulnerabilidad. La propia ansiedad se fundamenta en el miedo causante al percibir que no podrás recibir ayuda o irte si aumenta la angustia.

    Uno de los síntomas más frecuentes es que sientas la necesidad de que una persona cercana y de confianza te acompañe a sitios públicos, y muchas veces experimentes tal agobio y miedo que prefieras no salir de casa. Además, la ansiedad que se llega a sentir es desproporcionada a lo que es el peligro real que plantea la propia situación. 

    Por otro lado, el hecho de experimentar miedo a salir de casa o estar rodeada de gente por la posibilidad de contagiarte es normal. La diferencia entre padecer agorafobia o ansiedad normativa en respuesta a una situación puntual se centra en que un trastorno de ansiedad como la agorafobia genera un importante deterioro social, personal y fisiológico, que impide hacer la misma vida que antes hacías (debido al malestar, no a la situación externa). Por lo que si experimentas ansiedad en ciertas situaciones, pero no te afecta a la hora de ir a trabajar, ver a familiares o ir a comprar, tu preocupación en este caso es normal, ante la situación inesperada de pandemia que vivimos. Además, en la agorafobia,  el miedo y la evitación es continua, y dura típicamente seis o más meses.

    Actualmente, con las nuevas tecnologías, el tratamiento de la agorafobia puede resultar un poco menos desafiante. 

    En Clínica de Llago trabajamos con las herramientas más recientes y novedosas como es la Realidad Virtual, utilizada para trabajar en las fobias y miedos excesivos y recurrentes (como la agorafobia, o para el estrés intenso) mediante técnicas de relajación y mindfulness, bien a través del terapeuta, o con ayuda de las gafas de realidad virtual. Ésta ofrece de manera realista y personalizada la exposición a situaciones temidas (por ejemplo, estar en el metro lleno de gente para ir a trabajar). Esta técnica nos ofrece una oportunidad de vivir y experimentar situaciones que en la vida real no podrías vivir con tanta facilidad, donde tienes la posibilidad de explorar e interactuar con el entorno.