Psicoterapia

En Clínica de Llago tus problemas tienen solución, nuestro equipo de psicólogos se pondrá a tu disposición para buscar la fórmula terapéutica que más te convenga.

 

¿Qué es la Psicoterapia?

La psicoterapia además de ocuparse de los principales trastornos mentales: depresión, ansiedad, trastornos de personalidad... también trata otro tipo de problemas no relacionados directamente con una psicopatología pero que afecta gravemente a nuestro bienestar psicológico: acoso escolar, síndrome de estar quemados, adicciones, coaching, crianza, estrés, fracaso escolar, habilidades sociales, motivación, relaciones de pareja, violencia familiar, etc. y utilizamos diversas herramientas, desde las más tradicionales como la terapia cognitivo-conductual, hasta terapias de tercera generación como la hipnosis, mindfulness o terapia de aceptación y compromiso.

 

¿Cuándo necesito terapia?

Cuando nuestros problemas cotidianos (o puntuales) nos desbordan provocándonos más problemas a nivel individual, físico (somatizaciones), emocional y psicológico, problemas familiares o con la pareja o amigos, laborales (bajas, bajo rendimiento), económicos… En definitiva nos impiden disfrutar de nuestro bienestar.

 

¿Terapia individual o terapia en grupo?

Ofrecemos ambos servicios. Las sesiones de terapia individual tienen una hora de duración y pueden ser solicitadas siempre a petición, tanto presencial como online a través de Skype.

Las sesiones de terapia en grupo y desarrollo personal os pueden ayudar a beneficiarios de las ventajas reforzadoras del grupo y tratar lo que os preocupa de una manera más económica. Los grupos son de 5 a 8 personas, con temáticas transversales comunes, u organizados por grupos de edad (adolescentes, adultos jóvenes, adultos,...), para que todos los asistentes obtengan el mayor partido posible.

La elección depende de cada uno y de la cuestión a tratar, os podemos orientar siempre que lo solicitéis.

 

¿En qué consiste un tratamiento psicológico?

Un tratamiento psicológico consta de tres fases fundamentales:

 

  • Evaluación, el psicólogo recoge información sobre el problema a través de entrevistas, cuestionarios u otras pruebas para llegar (o no) a un diagnóstico. Suele ocupar una o dos sesiones. Normalmente estas sesiones suelen durar una hora y media o dos horas.
  • Tratamiento, en sesiones semanales de aproximadamente una hora de duración, el psicólogo pone en marcha una o varias técnicas o terapias apropiadas para resolver el problema. En función del dianóstico, el tratamiento puede durar más o menos, no obstante la duración de un tratamiento suele estar en torno a las 8 o 10 sesiones. Al finalizar la terapia el paciente recibe el alta.
  • Seguimiento, el paciente ha solucionado total o parcialmente su problema, en todo caso su grado de bienestar es sustancialmente mayor que el del inicio de la terapia. Lo recomendable es hacer una sesión de seguimiento cada 3 meses tras recibir el alta durante al menos un años y luego 1 sesión más cada 6 meses en el siguiente año.

 

A continuación puedes ver nuestras principales áreas de especialización:

Desintoxicación, deshabituación, prevención de recaídas, rehabilitación. Adicciones a sustancias: alcohol, tabaco, cocaína, cannabis, benzodiacepinas… Adicciones sociales: ludopatía, dependencias emocionales, adicción al móvil, juegos, internet, adicción al sexo…

La agorafobia no significa, como popularmente se cree, tener miedo a los lugares abiertos. La agorafobia es un trastorno de ansiedad caracterizado por anticipar situaciones de miedo muy intenso en contextos o lugares donde el escape es difícil o embarazoso, como pueden ser lugares concurridos (centros comerciales, supermercados, restaurantes, transportes públicos, etc.). La presencia de este trastorno hace que la persona que lo padece evite este tipo de situaciones: salir de casa, viajar, conducir… y además busque tener cerca personas de confianza que le puedan ayudar, por lo que llevar una vida normal se ve en ocasiones muy limitada.

En el Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG) la ansiedad se da de forma inespecífica es decir no asociada a ninguna situación en particular. La persona reacciona ante señales internas (pensamientos o manifestaciones somáticas) o externas muy sutiles con una elevada activación, aunque más modesta que en un ataque de pánico. El síntoma característico de este trastorno es la preocupación crónica inespecífica y generalizada y síntomas somáticos relacionados con estados mantenidos de hipervigilancia (tensión muscular).

El proceso de separación siempre es complicado. En nuestra clínica realizamos asesoramiento y acompañamiento para aquellas personas que están tratando de tomar (o no esta difícil solución). Tanto en pareja como individualmente, ofrecemos soluciones para las separaciones.

En ocasiones algunas personas pueden herir a otras diciéndoles de forma poco apropiada palabras que se encuentran fuera de lugar. Frases como “no sirves para nada” o “eres tonto” pueden dañar la autoestima de alguien haciendo que no se valore, pierda la confianza en sí mismo y/o deje de relacionarse bien con los demás. Para tener una autoestima fuerte y sólida, hemos de interiorizar que el resultado no es lo más importante y sobre todo huir de personas tóxicas. Si se pierde la autoestima se puede pedir ayuda para recuperarla a todas las edades: niños, adolescentes y adultos, afortunadamente existen numerosas técnicas psicológicas con este fin.

Tomar decisiones no es siempre una tarea sencilla. Desde la psicología, aportamos herramientas para afianzar y optimizar la toma de decisiones.

Es el sentimiento que experimenta una persona cuando siente miedo ante la posibilidad de perder lo que tiene, considera que tiene o que debería tener (amor, poder, imagen profesional o social...). Normalmente asociamos este sentimiento a las relaciones de pareja, pero también puede darse entre hermanos, amigos y amigas, compañeros de trabajo, incluso en relaciones parento-filiales…

Los celos “patológicos” se instauran en la vida de la persona como algo habitual sin que ésta sea capaz de darse cuenta de que esa experiencia es excesiva y sin que sepa interpretar su pensamientos y sentimientos como erróneos. Los celos suelen provocar malestar y una muy posible ruptura con la persona objeto de este sentimiento.

La figura del coordinador de parentalidad nació en Estados Unidos en los años 90 para ayudar a la resolución de conflictos de familias en los que la pareja se ha separado o divorciado y no son capaces de resolver sus disputas cotidianas y ejercer su papel de padres con normalidad.

La mediación tiene un gran potencial para prevenir posibles situaciones judiciales, rebajar el nivel de conflicto, llevar a los padres a un diálogo constructivo y transformar los divorcios complicados en colaborativos

La depresión es un trastorno del estado de ánimo que se presenta como un conjunto de síntomas de tipo afectivo: tristeza, apatía, anhedonia, desesperanza, decaimiento, irritabilidad, sensación subjetiva de malestar, impotencia frente a las exigencias de la vida; somático: insomnio o hipersomnio, pérdida o ganancia de peso, agitación o enlentecimiento motor; cognitivo: problemas de concentración o de toma de decisiones, por lo que podría hablarse de un desajuste global en la vida psíquica y física de la persona con un elevado malestar psicológico, haciendo especial énfasis en la esfera afectiva. Al igual que hay muchos tipos de depresión también los hay de tratamientos por lo que en la actualidad superar la depresión es posible.

Es el proceso de adaptación psicológica a una pérdida. El duelo se inicia inmediatamente después de haberse producido la pérdida o en los meses posteriores y su duración varía y depende de la fuerza de cada uno, del nivel de vínculo con la persona que falta, del entorno social que sigue rodeando a la persona e incluso de las causas en las que falleció el ser allegado ( muerte súbita o tras una larga enfermedad).

El duelo suele tener unas fases bastante definidas: shock (síntomas más fisiológicos), respuesta emocional intensa (rabia o culpa: aparece la ansiedad y la angustia), desorganización del mundo, desesperación o retraimiento (menos intensidad de síntomas, empieza a olvidarse de la pérdida, aparecen sueños), la última fase es la de reestructuración, reorganización o sanación (sigue sintiendo dolor pero un dolor sereno y soportable, tiene ya ratos en los que se ocupa de otros temas, menor idealización del ser querido). El psicólogo puede acompañar en el duelo a cualquier persona pero es muy recomendable en personas con duelo complicado o patológico.

El estrés que nos provocan las pequeñas demandas cotidianas como perder o romper cosas, atascos de tráfico, no disponer de dinero, inclemencias del tiempo o pequeñas discusiones familiares o bien el estrés producido por sucesos vitales más importantes como un divorcio, una enfermedad grave o la pérdida del trabajo repercute negativamente en nuestra salud tanto mental como física. Por esta razón es muy importante que sepamos identificar rápidamente cuando estamos viviendo sometidos al estrés y dispongamos de herramientas para afrontarlo de una forma eficaz. En la actualidad existen muchas formas de manejar el estrés de forma saludable.

Son reacciones de miedo intenso a un objeto o situación normalmente acompañado de evitación o en su defecto de niveles muy elevados de ansiedad. Los objetos y/o situaciones que provocan la fobia suelen ser bastante específicos: animales, sociales, naturaleza, situaciones de separación… no obstante, en ningún caso, suponen un peligro o amenaza real para la persona que padece la fobia.

Como cualquier emoción la ira es necesaria, pero cuando la estamos sintiendo podemos reaccionar de forma impulsiva y tomar decisiones arriesgadas y contraproducentes para nuestro bienestar llegando a decir o hacer cosas de las que podemos llegar a arrepentirnos. Si nuestros arrebatos de ira se vuelven cada vez más frecuentes puede que lleguemos a tener un problema, el enfado crónico tiene consecuencias nefastas para la salud: hipertensión, cefaleas, debilitamiento del sistema inmune… En lo psicológico, vivir siempre enfadado termina provocando tristeza y depresión, entre otras razones por el gran deterioro que esta emoción produce en nuestras relaciones interpersonales. Afortunadamente la ira se puede aprender a gestionar, por nuestros propios medios o con ayuda de un profesional.

Los miedos, como las fobias, son reacciones intensas a un objeto o situación normalmente acompañado de evitación o en su defecto de niveles muy elevados de ansiedad. Los objetos y/o situaciones que provocan el miedo suelen ser bastante específicos: animales, sociales, naturaleza, situaciones de separación.

Las obsesiones son ideas, pensamientos o conductas recurrentes, en la mayor parte de ocasiones no vividos como voluntarios sino como ideas que invaden la conciencia. Causan importante malestar y no son simplemente preocupaciones excesivas sobre problemas de la vida cotidiana. La persona trata de evitar este tipo de pensamientos sin éxito. En ocasiones las obsesiones se ven acompañadas de conductas compulsivas.

Una compulsión es una conducta repetitiva que se realiza de modo estereotipado en respuesta a una obsesión. La conducta no persigue un fin en sí misma y su realización no es placentera pero permite un cierto alivio de tensión.

El trastorno de pánico se define como aquel en el que se dan de forma frecuente ataques de pánico. Un ataque de pánico es la aparición brusca y espontánea de miedo intenso acompañado de síntomas fisiológicos muy desagradables (palpitaciones, sudoración, temblor, náuseas, sensación de ahogo…). El ataque de pánico puede darse solo, sin asociaciones de ideas de muerte súbita o con ellas, de igual forma puede cursar con agorafobia (miedo a estar solo en lugares muy concurridos como grandes almacenes, transportes públicos, etc.) o sin ella.

Se debe tener en cuenta que los ataques de pánico afectan mucho a la vida de las personas y no suelen desaparecer a menos que se reciba un tratamiento adecuado.

Se considera adicción nicotínica o tabaquismo al consumo habitual de productos elaborados del tabaco especialmente cigarrillos de forma que suponga un riesgo para la salud. La conducta de fumar, como cualquier otra conducta compleja, es explicable como resultado de una particular combinación de factores entre ellos, un estado motivacional, unas condiciones contextuales generales y específicas y unas consecuencias automáticas y/o sociales de la realización de la conducta en sí. En general las drogas, como tales, cumplen un papel de reforzadores positivos o negativos de aquellos comportamientos que han llevado a su consecución y consumo, todo ello teniendo en cuenta que las propiedades reforzantes de las sustancias adictivas pueden variar de una persona a otra. La adicción al tabaco es elevada no obstante el tabaquismo no es una enfermedad que controla al fumador de forma que éste se ve obligado a seguir fumando para siempre. Como adicción que es, el proceso de desintoxicación producirá malestar e incomodidades pero se trata de algo que todo ser humano que decida firmemente soportar puede soportar. Si un fumador decide dejar de fumar nada ni nadie que no sea él mismo le impide no volver a encender un cigarrillo.

Resolver los problemas de una persona es complicado, resolver los de dos todavía más. Problemas como el desamor, problemas de convivencia, engaños amorosos, separaciones… son algunas de las causas que dirigen algunas parejas a la necesidad de una terapia para salvar la pareja o al menos intentarlo. En Clínica de Llago realizamos intervenciones para uno, o ambos miembros de la pareja, buscando una solución a sus problemas, un cambio de comportamiento y mejorar su capacidades para resolver sus futuros conflictos por ellos mismos sin asistencia externa.

Cuando se habla de inseguridad se refiere a la sensación negativa de vulnerabilidad, sentimientos de inferioridad, duda de sí mismo y miedo a la crítica cuando la persona percibe una amenaza hacia su propia autoimagen o el yo por el hecho de confiar más en las opiniones de los demás que en las suyas propias.

Hablamos de mobbing, o acoso laboral, cuando se dan una serie de situaciones o conductas discriminatorias a cualquier nivel, es decir, a nivel psicológico, sexual o físico o cualquier acción que atente contra la integridad y la dignidad de la persona afectada. Los afectados por esta problemática sufren inseguridad y miedo a lo largo de su jornada laboral, y esto afecta gravemente a su salud psicológica y a su producción y crecimiento laboral y profesional.