ESTOY BIEN, DE VERDAD

ESTOY BIEN, DE VERDAD

 

-          Hola, ¿cómo estás? ¿Qué tal?

-          Bien ¿y tú?

-          No tienes buena cara, ¿todo bien?

-          Estoy bien, de verdad –respondes, mientras apartas la mirada.

¿Cuántas veces hemos vivido esta situación? Bien siendo nosotros uno, o el otro interlocutor. Esa frase para no dar explicaciones, y para no abrirnos ni mostrar nuestro malestar.

Hemos acostumbrado a esconder las emociones que etiquetamos como “negativas”, por diferentes razones, pero preferimos mantenerlas para nosotros mismos e, incluso, llegar a bloquearlas. Solemos pensar que si actuamos así desaparecerán, que si no les prestamos atención terminarán por irse y podremos seguir atendiendo al resto de emociones “positivas”.

Es algo en lo que nos equivocamos. Ya os dimos más información sobre esto en los artículos ya publicados en nuestro blog sobre la somatización y los dolores físicos que aparecen por causas psicógenas, pero vamos a ampliar ciertos aspectos.

Al esconder estas emociones y no escucharlas, el cuerpo intenta tomar otras vías para llamar nuestra atención y “digerir” eso que nos hace sentir mal, como por ejemplo experimentar presión en el pecho, dolor de cabeza, tensión muscular, e incluso problemas de digestión o cambios en el apetito. Cuando estas alertas aparecen, lo mejor es escucharlas, ser conscientes de su existencia, aceptarla como algo que nos está dando información útil, buscar la causa del porqué están ahí, para entonces emprender la acción necesaria si así lo creemos conveniente.

Mindfulness, por ejemplo, ayuda en todo este proceso. Al entrenar una actitud consciente y atenta, a la vez que amable, escuchamos lo que sucede en nuestro interior, aceptamos que está presente y nos está dando información sobre el estado actual de nuestro ánimo.

Por otro lado, estaría bien preguntarnos cuál es la causa por la que tendemos a esconder estas emociones, justo al contrario que las positivas. Si experimentamos felicidad, gozo, sensación de logro… ¡necesitamos compartirlo para hacerlo más realidad aún!

¿Y qué pasa si lo que experimentamos es tristeza? El cuerpo tiende a recogerse sobre sí mismo, busca cariño que, perfectamente, podemos darnos a nosotros mismos siempre que lo escuchemos, pero también es un cariño que van a poder darnos los que nos rodean.

Una de los mayores indicadores de bienestar es el apoyo social, y una de las mejores actuaciones ante las emociones “negativas” es drenarlas, sacarlas, y vivirlas.

Aceptar y saber cómo me siento es el primer paso para seguir adelante y actuar en consecuencia.

Una vez me dijeron una frase que todavía recuerdo, era algo así:

“Las lágrimas que no salen, enferman todo lo que tocan en su camino.”

 

Andrea Juste, psicóloga en Clínica de Llago