Los pensamientos intrusivos. El experimento del camello.

PENSAMIENTOS INTRUSIVOS Y RUMIACIONES

 

¿Por qué el mismo tipo de pensamientos desagradables causan molestias a unas personas, y no a otras? La respuesta la encontramos en la importancia y la interpretación que se da al pensamiento, más que en su propio contenido. Es decir, si se valora un pensamiento de forma catastrofista o inadecuada, se percibirá como una amenaza, incrementándose la ansiedad.

La tendencia a cavilar en aquello que queremos evitar pensar recibe el término de pensamientos intrusivos o efecto camello, y son actos involuntarios. Pero en cambio, la neutralización y la importancia que se dan a dichos pensamientos son actos voluntarios. Definimos neutralización como aquellos intentos que hace la persona para suprimir los pensamientos intrusivos, per esto requiere de mucho esfuerzo. Comprobémoslo en la siguiente prueba:

 

Se pide al paciente que cierre los ojos y que durante dos minutos intente pensar en un camello. Durante ese tiempo debe levantar la mano en el momento en que desaparezca de su mente (y el terapeuta lo anotará).

Tras pasar el tiempo, se comenta si le resultó complicado mantener el pensamiento del camello, y le damos paso a la siguiente instrucción.

Ahora deberá volver a cerrar los ojos, y se le pedirá que deje de pensar en el camello durante otros dos minutos. Pero cada vez que aparezca en su mente el pensamiento del camello, levantará la mano (anotándolo el terapeuta).

Finalmente se comentará si le ha resultado difícil mantener alejado el pensamiento, y si le ha enseñado algo sobre sus pensamientos.

 

La prueba que acabamos de realizar recibe el nombre de “Experimento del camello”, en el que se pone en evidencia como de paradójica es la mente. Pues, si se ha realizado el experimento correctamente se verá cómo es prácticamente imposible mantener el pensamiento alejado cuando se le dice al sujeto que deje de pensar en ello, es decir, cuando intentamos no pensar en algo, en realidad pensamos más en ello, aunque se trate de pensamientos que no tengan un significado importante para nosotros.

 

Somos conscientes del control que tenemos de nuestra mente.

Cuanto más intentemos no pensar en algo, más lo pensaremos.

 

Pau Vayá González

Psicólogo colaborador en Clínica de Llago